- Soy un capullo, ¿vale? Sé bien que soy un auténtico capullo porque... porque yo nunca me he preocupado por nadie ni por nada. Esa es la verdad. Y todo el mundo más o menos lo aceptaba. Decían "¡bueno, él es así!"... y llegas tú joder, tú... tú no me veías de ese modo. Y nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena, hasta que te conocí a ti. Y tú lograste que yo también me lo creyera. Así que, por desgracia, te necesito... y tú me necesitas a mí.
+ No, yo no.
- Sí, tu sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario